Los abrazos no solo expresan cariño, sino que funcionan como herramienta para mejorar la salud física y emocional. Estudios científicos aseguran que reducen el dolor físico, la depresión y la ansiedad en los adultos, ya que libera las hormonas de la oxitocina, dopamina y serotonina. Según datos de Sanitas, el 95% de las personas conceden mucha importancia a sus relaciones personales al considerar que ejerce un efecto positivo en el bienestar emocional.
Al contribuir a mejorar el estado de ánimo y nuestra autoestima, y reducir los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés, los abrazos y el contacto físico son una parte fundamental de la afectividad humana
Las personas mayores, más vulnerables a la soledad y aislamiento social
En un contexto marcado por el envejecimiento de la población, las personas mayores reciben el contacto físico con mayor impacto emocional, ya que son más vulnerables al aislamiento social.
Al respecto, la OMS apunta que la soledad no deseada es un factor negativo en la salud física y mental, comparada con el sedentarismo o el tabaquismo. Por este motivo, es importante abordar la salud de las personas mayores desde los tres pilares para mantener la autonomía y la calidad de vida: el bienestar físico, emocional y sociales.
Por ello, un abrazo en este colectivo supone comunicarse y transmitir energías. En este sentido, Stannah España ha identificado los beneficios de los abrazos en las personas mayores:
- Aportan sensación de protección. Ante situaciones de ansiedad, nerviosismo o angustia, un abrazo proporciona sensación de confianza y seguridad.
- Aumentan los niveles de oxitocina, serotonina y endorfinas. Estas tres hormonas están estrechamente relacionadas con el bienestar y la felicidad, contrarrestando, de esta manera, los efectos negativos.
- Disminuyen la presión arterial. Los receptores sensoriales de la piel llamados corpúsculos de Pacini envían información al cerebro que ayuda a regular los latidos del corazón y la presión sanguínea, además de tener el poder de prolongarse en el tiempo.
- Favorecen la oxigenación del organismo. Prolongan la vida de las células y, con ello, se retrasa el envejecimiento.
- Aumentan la producción de glóbulos blancos. Imprescindibles para el funcionamiento del sistema inmunitario.
- Ayudan a combatir la soledad y aislamiento. Las personas mayores experimentan una reducción de su círculo social y su participación en actividades cotidianas. Por eso, los abrazos funcionan como conexión humana para romper las barreras emocionales.
Jordi Gracia, director comercial de Stannah España, subraya que “el contacto humano es una necesidad básica a cualquier edad, pero en la tercera edad adquiere mayor valor. Un simple abrazo puede generar bienestar emocional, reforzar el sistema inmunológico y mejorar el estado de ánimo de las personas mayores”.
