Con el inicio del descenso de las temperaturas y la reducción de las horas de luz natural, los hogares cobran mayor protagonismo en el día a día. Sin embargo, elementos como las escaleras, las alfombras mal colocadas o una iluminación insuficiente pueden suponer obstáculos para las personas mayores o movilidad reducida. De hecho, según el último informe del Ministerio de Sanidad sobre prevención de la fragilidad y las caídas, el 30% de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año, lo que pone de manifiesto la importancia de adoptar medidas preventivas y adaptar los espacios domésticos a las necesidades de sus habitantes.
Esta realidad adquiere especial relevancia en un país cada vez más envejecido. De acuerdo con datos del INE, el 21,1% de la población tiene 65 años o más, una proporción que continuará creciendo durante las próximas décadas. Esta tendencia plantea nuevos retos para el diseño y la adaptación de los espacios residenciales, especialmente en lo que respecta a la accesibilidad, la prevención de accidentes y la autonomía personal.
Adaptar la vivienda puede comenzar con pequeños cambios que mejoren la accesibilidad, prevengan accidentes y faciliten la movilidad diaria, sin necesidad de grandes reformas. Por ello, Stannah España, compañía líder en soluciones de accesibilidad y movilidad en el hogar, ha identificado siete puntos claves para mejorar la seguridad y accesibilidad de las viviendas durante los meses de frío:
- Mejorar la iluminación. Reforzar los puntos de luz en pasillos, escaleras y entradas, especialmente ante la reducción de horas de luz natural, facilita los desplazamientos y ayudar a prevenir tropiezos.
- Eliminar obstáculos de las zonas de paso. Retirar las alfombras sueltas, cables y objetos que dificulten la circulación reduce el riesgo de caídas y permite moverse con mayor comodidad.
- Adaptar el baño. Incorporar barras de apoyo, superficies antideslizantes o duchas a ras de suelo mejora la seguridad en una de las estancias con más riesgos de resbalones.
- Facilitar el uso de escaleras. Revisar peldaños, mejorar la iluminación e instalar pasamanos son medidas esenciales. Cuando las escaleras suponen una barrera, las sillas salvaescaleras permiten acceder a las distintas plantas de la vivienda sin necesidad de grandes obras.
- Mantener los objetos cotidianos al alcance. Reorganizar armarios, cocinas y espacios de almacenamiento evita el uso de taburetes o movimientos que puedan comprometer el equilibrio.
- Revisas los accesos y espacios exteriores. Mantener despejadas las entradas y zonas de circulación, así como prestar atención a las superficies húmedas o resbaladizas durante los meses de lluvia y nieve, facilita desplazamientos más seguros.
- Anticiparse a futuras necesidades de movilidad. Evaluar periódicamente la accesibilidad de la vivienda permite detectar posibles barreras y adoptar soluciones que favorezcan la autonomía a largo plazo.
“La accesibilidad de una vivienda no debería empezarse a plantear cuando aparecen las primeras dificultades de movilidad, sino mucho antes. Anticiparse a estas necesidades permite reducir barreras y favorecer que las personas puedan seguir disfrutando de su hogar con autonomía y seguridad. Esta época es un buen momento para revisar aquellos elementos que utilizamos a diario y valorar qué mejoras pueden ayudarnos a vivir más cómodos, tanto ahora como en el futuro“, señala Jordi Gracia, director general de Stannah España.

