Consejos para que el cambio de hora no afecte a tu sueño; por Rocío Escalante

Rocío Rodríguez

 La farmacéutica Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia, nos explica que «la luz es un factor esencial para nuestro ritmo circadiano, una especie de reloj interno que ayuda a nuestro organismo a funcionar bien. Nuestro cuerpo se sincroniza con la tierra, y es lo que hace que se duerma mejor por la noche, cuando no hay luz, y que estemos despiertos por el día. Al reducir las horas de luz, con el cambio de hora, puede producirse un desequilibrio que afecte a la conciliación del sueño, al hambre y al estado de ánimo. Lo habitual es que el cuerpo se adapte al nuevo horario pasados unos días. Pero para tratar de que no sufras las consecuencias del cambio de hora te dejamos uno sencillos consejos». 

Cómo minimizar los efectos del cambio de hora

– Intenta acostarte antes: los días anteriores al cambio de hora, deberías intentar acostarte 10-15 minutos antes cada día, para que el cuerpo se vaya acostumbrando a la nueva hora. Tener un sueño reparador es fundamental para nuestro organismo, y por eso deberíamos dormir entre 7 y 8 horas diarias. Dormir es importante para que nuestro sistema inmunológico funcione adecuadamente, también es esencial para la salud mental y para que la piel del rostro. 
– Evita el consumo de bebidas estimulantes: el café, el té, el alcohol, los refrescos azucarados… estimulan el sistema nervioso, dificultando el sueño. Es mejor no tomarlos o hacerlo hasta el mediodía.
– Haz ejercicio, pero no justo antes de irte a dormir: el deporte nos ayuda a estar más cansados y por lo tanto a dormir mejor, pero no se debe practicar justo antes de dormir, porque su efecto es el contrario.
– Cena de forma ligera y al menos dos horas antes de acostarte: no podemos irnos a la cama con el estómago vacío, pero tampoco conviene cenar mucho porque una digestión pesada también puede dificultar el sueño. Lo ideal es cenar de forma ligera y hacerlo al menos dos horas antes de acostarse.
– Evita usar dispositivos electrónicos antes de irte a la cama: el móvil, la tablet, el ordenador… alteran el cerebro, y también son responsables del insomnio. Es mejor dejar de usarlos un buen rato antes de acostarse.
 – Crea un ambiente relajado en tu habitación: minimiza la luz y los sonidos en tu dormitorio. El cerebro libera melatonina (hormona que regula el sueño) con la oscuridad. Además, puedes usar aceites esenciales en difusor para relajar aún más el ambiente.
– Controla el estrés antes de acostarte: irte a la cama y empezar a dar vueltas a los problemas es uno de los factores que altera el sueño. Es aconsejable realizar meditación, yoga o ejercicios de respiración, para controlar la ansiedad y el estrés antes de irnos a la cama. 
– Tomar una infusión (tila, manzanilla, poleo, valeriana…) o suplementos naturales ayuda también a conciliar el sueño.