Cervezas El Águila homenajea el sabor ‘sin filtros’

Judith Hernández

Con un legado histórico que arrancó en el madrileño Barrio de las Delicias allá por 1900, la cerveza El Águila ha regresado con un aspecto renovado, pero con la misma naturaleza, autenticidad y precisión en los detalles que caracterizó a aquella bebida de hace más de un siglo.

El resultado de esta renovación, es una receta única con un sabor original, que recupera la forma de hacer las cosas de antes, con mimo y cuidado, con la imperfección de lo real y auténtico.

El Águila 1900 se convierte en la elección para los amantes de la buena cerveza, una lager especial muy equilibrada, que combina la intensidad de la malta caramelizada con la frescura de una mezcla de lúpulos, a la que se añade una nueva variedad, Lemondrop®. Como resultado, surge una cerveza de color dorado brillante y espuma blanca . Al beberla se perciben aromas frescos con un toque cítrico aportados por sus lúpulos.

Por otro lado, la variedad más icónica de esta marca es El Águila Sin Filtrar, una cerveza tipo lager especial naturalmente turbia, testimonio de su carácter único. Su procedencia directa de bodega le confiere gran cuerpo y frescor. Al no ser filtrada, se realza especialmente el carácter de sus lúpulos Perle y Lemondrop® y se intensifican sus aromas, dando lugar a una receta tan disruptiva como tradicional.

Se trata de una variedad que recupera los métodos tradicionales de elaboración de cerveza de principios del siglo XX en los que no se filtraban las cervezas y se mantenía toda la levadura dentro de ellas, “porque un sabor genuino no necesita filtros ni distracciones. Para poder disfrutar de toda la intensidad de esta cerveza, es necesario darle la vuelta a la botella antes de servirla y en el caso del barril, moverlo ligeramente cada día. Este ritual le confiere a esta cerveza una apariencia turbia, como recién salida del tanque que, junto con las levaduras en suspensión, le aportan más sabor y carácter”, afirma Paco Ruiz Gallego, maestro cervecero y director de la Fábrica de HEINEKEN en Madrid. Un ritual único que le aporta un “sabor sin filtros”, con más cuerpo, más intenso y con más carácter.

Y toda su cerveza tiene su acompañamiento, por ello hay dos referentes de la cocina de autor que representan perfectamente el espíritu y el carácter de El Águila. El más veterano es el chef Juanjo López, que capitanea La Tasquita de Enfrente. Para Juanjo menos siempre, es más, como su típica ensaladilla rusa, un plato tan sencillo, pero delicioso que acompañado de Cerveza El Águila 1900, tiene como resultado una combinación llena de sabor y frescura.

De la nueva escuela, pero con muchos años de trabajo a las espaldas está el restaurante La Tasquería: un lugar de culto a la cocina basada en productos de casquería y dirigido por el chef Javier Estévez. Sus croquetas maridan con El Águila sin Filtrar: una cerveza especial que recupera los métodos de elaboración tradicionales.