Ton Pernas: “Solamente podemos aprovechar este momento de inflexión histórico para aprender, madurar, reinventarnos y hacernos fuertes”

Sol Recio

Ton Pernas, emprendedor gallego e hijo del conocido Antonio Pernas – uno de los diseñadores referentes de la historia de la moda -, ha desarrollado gran parte de su carrera profesional como Director Creativo y de Producto. Durante su largo recorrido, ha llevado a cabo diversos proyectos para grandes empresas como Nokia o Movistar y para firmas como Inditex. Además, gracias a su faceta creativa se ha adentrado en diferentes proyectos de arquitectura, diseño gráfico e, incluso, industriales.

Con una visión 360, alimentada por sus más de 20 años de experiencia en el campo de la moda y el diseño, ha decidido hace un tiempo adentrarse en el sector de la educación y actualmente ejerce como Director del Master MBA especialidad Moda del IMF Business School.

BelAir ha querido acercarte la opinión de Ton sobre la situación que está provocando la Covid-19 en el mundo de la moda, saber un poco más de la importancia de la sostenibilidad en el sector y charlar sobre el nuevo proyecto del emprendedor, Wawaland, su nueva firma infantil basada en valores como la sostenibilidad, la igualdad de oportunidades y la creatividad.

BelAir. En un entorno tan cambiante como el actual, en el que la manera de consumir se ha visto modificada, ¿cuál cree que es el mayor reto al que se enfrenta este sector?

Ton Pernas. Creo que debemos centrarnos en la educación del consumidor, es básico. Si conseguimos crear jurisprudencia a base de las exigencias de los consumidores acabarán llegando unas leyes que protejan a los propios consumidores y al planeta, en contra de un consumo compulsivo y una manera de producir descontrolada y destructiva.

“La experiencia de compra offline tiene que apoyar a la online y viceversa, ese es el futuro”

BA. Con la llegada del confinamiento y el auge de las ventas online, la forma de comunicar también ha cambiado. Las redes sociales se han convertido en las grandes aliadas para llegar a los públicos más jóvenes. ¿Pero qué plantea el sector para seguir llegando a los públicos más senior?

TP. Los seniors han tenido durante esta época la oportunidad de ponerse al día, y muchos lo han hecho, y se han incorporado al mercado de compra online. De todas maneras, no podemos obviar y seguir mejorando la experiencia de compra física, y juntar ambas experiencias para mejorar el servicio. Que el offline apoye el online y viceversa. Ese es el futuro.

Y las marcas cada vez se ven abocadas a ofrecer experiencias más sugerentes para atraer al cliente a la tienda y conseguir cerrar una venta, que muchas veces se cierra luego online, pero se ha madurado en el punto de venta.

BA. ¿Cuánto tiempo cree que tardará el sector en recuperarse? ¿Qué previsiones tiene el sector de la moda para los próximos meses?

TP. No creo que nadie tengamos nada claro en este momento, solamente podemos aprovechar este momento de inflexión histórico para aprender, para madurar, para reinventarnos y hacernos fuertes. Pensar que el consumo ya va a cambiar para siempre y la manera de producir y vender también. Es una oportunidad en el fondo, pero tenemos que ser capaces de sufrir durante este tiempo complejo, y ajustarse a las condiciones por el momento. Realizar planes casi semanales que puedan ser muy flexibles. Estar preparado para todo, aunque sea duro.

“Se puede vender mucho y bien haciendo las cosas mejor para nuestro planeta, y sentir de nuevo orgullo por nuestro sector”

BA. La industria textil nacional se vio duramente azotada durante la anterior crisis, ¿cree que ahora está mejor capacitada para salir adelante?

TP. No sé si estamos más o menos capacitados, pero debemos mejorar como sector, eso lo tengo muy claro. Ya no podemos seguir en el mismo camino. Hay que promover el consumo responsable y reinventar la manera de producir y nuestro impacto en la huella de carbono. Ser más transparentes, ser más cercanos al consumidor. Se puede vender mucho y bien haciendo las cosas mejor para nuestro planeta, y sentir de nuevo orgullo por nuestro sector. Yo he ido perdiendo la fe, pero representamos a la cultura y la historia del arte, y nuestro deber es hacer un mundo mejor, y hacer feliz a la gente sin dañar colateralmente.

BA. ¿Considera que la crisis del covid-19 ha marcado un antes y un después en los desfiles y pasarelas de moda?

TP. Sin duda por el momento lo está haciendo. Ya veremos a donde nos lleva todo esto, pero seguramente las nuevas tendencias a la hora de presentar las colecciones permanecerán, o convivirán con las tradicionales.

Por ejemplo, ahora se han puesto en marcha B2B virtuales para ponerte en contacto con compradores de todo el mundo, y estamos en pleno proceso de aprendizaje, aunque para mí no es la mejor manera de presentar tu colección comercial.

Ojalá podamos pronto volver al menos a las ferias presenciales, porque la parte humana de contacto y empatía, y tocar y vivir el producto es imposible de sustituir para la moda.

“A las generaciones que llegan les gusta sentirse libres con la ropa, son un canto a la igualdad”

BA. La crisis sanitaria ha dado lugar a un cambio en las tendencias y con el confinamiento las prendas comfy han ganado terreno, ¿ha considerado el sector replantear parte de sus colecciones?

TP. Se está haciendo. Ves a marcas como Uniqlo que te bombardean desde sus newsletters promocionando sus prendas más cómodas y caseras. Creo de todas maneras que ya era una tendencia la moda más sport, cómoda y deportiva, y todo este momento lo ha potenciado. Se vende más que nunca prendas de algodón circular, también debido a los influencers más importantes (cantantes, deportistas…) y a los nuevos códigos de las generaciones que llegan, que les gusta sentirse libres con la ropa, y cada vez con códigos más agenéricos, que son la verdad un canto a la igualdad.

Tom busca educar a los más pequeños con su nuevo proyecto de moda infantil: Wawaland

BA. Tras todo su recorrido y experiencia en este sector, ¿ cómo cree que ha evolucionado la importancia de la moda sostenible?

TP. Nos queda mucho recorrido, pero estamos en un callejón sin salida…o mejor dicho con una única salida, que tenemos que escoger.

Los “cobardes” que quieran evitar ese camino creo que el propio mercado les va a penalizar, porque como decía hay un camino de educación y conciencia, que ya está en marcha.

Necesitamos a las grandes multinacionales para que esto funcione, y parece que poco a poco se ponen las pilas. También las instituciones legislando y lanzando campañas de educación y concienciación. Es un tema transversal totalmente, y soy optimista y lo aplico literalmente en mi nuevo proyecto de moda infantil Wawaland, que busca educar a los peques y ser literalmente responsable con nuestras obligaciones como empresarios y creativos.

BA. ¿Cree que la producción de moda sostenible implica el aumento del precio de los artículos?

TP. Es una cuestión de demanda. Si la gente compra productos sostenibles, el mercado ajustará el precio de inmediato, y eso ya empieza a ocurrir, y seguirá pasando. Además, todos podemos hacer un pequeño esfuerzo en los márgenes al principio, y puede y debe haber subvenciones en ese sentido. Además, si algo tiene más valor (por calidad, solidaridad, ecología, diseño…) debemos pagar un poco más al menos. El precio justo simplemente, y amortizar bien esa compra.

No tiene sentido que haya camisetas hechas en la otra esquina del mundo que valgan 5 euros, no es posible. Y además no necesitamos comprar ropa como si tuviésemos un evento social cada tarde…

“El planeta no da más de sí”

BA. ¿Qué les pediría a las instituciones en materia de sostenibilidad?

TP. Que asuman su responsabilidad sin miedo, ni mediatizados por los poderes más fácticos que puedan salir menos beneficiados a corto plazo de las medidas que se tomen. El planeta no da más de sí.

Yo voy a poner en mi habitación una foto de David Attemborough, porque necesitamos gente como él liderando el cambio, y por desgracia no tenemos gente de ese nivel normalmente. Necesitamos un mundo mejor y lo merecemos. Y seguro que somos capaces pero ya estamos con la soga al cuello, esa es la verdad.