Víctor Gil y Fernando Solar (Orquesta de la Música del Reciclaje): «Creemos en la necesidad urgente de pensar y vivir de forma sostenible»

Sol Recio

Superación personal, música, reciclaje y trabajo en equipo. Son algunos de los valores principales que refleja la Orquesta de la Música del Reciclaje de Ecoembes, un proyecto social que ofrece formación musical a menores en riesgo de exclusión, educándoles en valores y dándoles una segunda oportunidad a través de la música.

La Orquesta de la Música del Reciclaje surge de la inspiración generada por la Orquesta de instrumentos reciclados de Cateura (Paraguay), cuya idea original les hizo adaptar este proyecto a su realidad y hermanarse con esa maravillosa iniciativa. Ambas persiguen el cuidado del medioambiente y defienden el valor de las segundas oportunidades, utilizando instrumentos reciclados y convirtiendo la basura en música.

Hoy en BelAir conocemos de la mano de Víctor Gil y Fernando Solar, director y luthier de la orquesta, respectivamente, todos los detalles de este apasionante proyecto en el que el reciclaje forma parte de su ADN.

«Creemos en la necesidad urgente de pensar y vivir de forma sostenible»

BelAir. ¿En qué se basa la Orquesta de la Música del Reciclaje ?

Víctor Gil. Basamos nuestro proyecto en dos pilares fundamentales. Situamos la orquesta como un grupo de referencia y lugar de encuentro, en donde, como en la sociedad, todos dependemos del trabajo común y de nuestra propia responsabilidad. Del mismo modo, le damos toda la importancia que merece al cuidado del medioambiente y utilizamos el reciclaje como inspiración y como símbolo de la búsqueda de una respuesta responsable a nuestra realidad: el frenesí del consumo, la política de “usar y tirar”, la ansiedad que nos lleva a comprar compulsivamente y que provoca finalmente la constante insatisfacción. Creemos en la necesidad urgente de pensar y vivir de forma sostenible. 

BA. ¿Quién conforma el equipo educativo del proyecto y qué labor tiene?

VG. El equipo educativo está formado por un director musical, una directora pedagógica (ambos también son profesores activos del proyecto) y 4 profesores de distintas especialidades instrumentales.

Se imparten clases de violín, viola, violonchelo, guitarra, flauta, saxo y percusión en 5 centros diferentes de Madrid: el CEIP Núñez de Arenas de Vallecas, el Centro materno-infantil Villapaz, el EMMA (Espacio Mujer Madrid) de Vallecas, Aldeas Infantiles de Collado Villalba y el CEIP «Tahona» de Pozuelo de Alarcón.

En la actualidad 98 niños reciben clases colectivas e individuales de instrumento, además de los encuentros periódicos de las orquestas. Los niños que se inician se incorporan desde el principio a la «Orquesta Verde», la orquesta de los que acaban de empezar, contamos, además, con una orquesta de mujeres, un elemento muy importante de empoderamiento para ellas.

«Nuestra motivación ha sido siempre la de ofrecerle otra oportunidad a las cosas y a las personas»

BA. ¿Qué mensaje se quiere transmitir con el proyecto?

VG. Podemos decir que, como todo proyecto que implique una transformación social e individual, son necesarias la emoción y la pasión, no importa si eres maestro, alumno, luthier o director, todos debemos estar con la misma motivación y con las mismas ganas de disfrutar y aprender. Pero no sólo eso, también hace falta compromiso para esos momentos de debilidad y de duda. El compromiso con los demás compañeros a través del compromiso con el proyecto es absolutamente necesario, diría que indispensable.  

Por otra parte, nuestra motivación ha sido siempre la de ofrecerle otra oportunidad a las cosas y a las personas. A las cosas a través del reciclaje: un envase, unido a la madera de una caja de vinos y el mástil de un violín roto pueden convertirse en un nuevo violín, colorido, con alma; por otro lado, otra oportunidad para las personas a través de acercar la música a colectivos que no tienen en su horizonte de vida la posibilidad de estudiar y formarse artísticamente. 

BA. Su Majestad la Reina Doña Sofía participa como presidenta de honor del proyecto desde el año 2014. ¿Cómo surgió su interés?

VG. SM  la Reina Doña Sofía fue invitada por Ecoembes a una gala en el Auditorio Nacional, allí se presentó en España la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura. Cateura es un barrio de la capital de Paraguay, Asunción. Allí, alrededor del vertedero de basura más grande de la ciudad, entre los cientos de personas que viven en casas fabricadas con los mismos materiales que cogen en el vertedero, y gracias a la iniciativa de un trabajador social, surgió una idea que les ayudó a cambiar sus vidas para siempre: dar formación musical a los niños del barrio y enseñarles a construir sus propios instrumentos musicales con materiales sacados de la basura. 

Después del concierto, SM  la Reina Doña Sofía preguntó ¿por qué no una iniciativa similar en Madrid? Esto fue recogido inmediatamente por Ecoembes y el proyecto comenzó a tomar forma… y aquí seguimos.

BA. Muchos artistas, como Ara Malikian, Antonio Carmona, Luz Casal, Melendi o Sara Baras se han sumado a la iniciativa realizando conciertos en colaboración con la orquesta. ¿Qué significa para los niños y niñas que conforman la banda esta oportunidad?

VG. Fue para ellos, y en general para toda la orquesta, muy importante sentirse cerca de artistas consagrados, tocar con ellos, compartir el escenario, vivir ese fenómeno inexplicable que es la música, esa emoción que no se refiere a nada concreto, que es emoción pura, al lado de artistas que ellos admiran.

Por supuesto que todos estos grandes artistas han sido cercanos y entrañables, lo que ayudó a nuestros chicos a disfrutar enormemente de esta experiencia. También la gran dosis de autoafirmación personal: «estoy compartiendo el escenario con un gran artista», creo que esa experiencia es un capital que les queda y que será muy positivo para su futuro, no importa cuál sea el recorrido vital de cada uno de ellos.

BA. ¿Qué tipo de canciones suelen versionar?

VG. Nuestro repertorio ha sido escogido y adaptado pensando en el proyecto: obras y canciones populares en el sentido comercial del término, canciones tradicionales que forman parte del acervo cultural, fragmentos y melodías de música “culta” o “clásica”; en fin, un acercamiento a la idea de tomar de cada cosa lo mejor, de beber de las fuentes y de entender que la música no tiene barreras. Las ponemos arbitrariamente y debemos enseñarles a nuestros chicos a saltarlas con respeto y decisión.

Además, la selección y adaptación de las obras se ha hecho para buscar un crecimiento técnico a cada paso, pero pensando en una apertura estética siempre: ejercer de “pedagogos” en el sentido etimológico del término, acompañar al alumno, llevarlo de la mano de lo conocido a lo nuevo, tutelando su progreso y abriendo caminos.

BA. Habéis sacado vuestro propio cortometraje, ¿por qué animar a nuestros lectores a verlo? ¿en qué plataforma se puede encontrar?

VG. Creo que todo esto que estamos contando está condensado y fielmente reflejado en ese corto. Es casi una catarsis para todos ver condensado en pocos minutos el trabajo de estos años. Está plasmada toda la emoción y el cariño y, además, cuando se le pone cara y nombre a alguno de los protagonistas, la orquesta se acerca al espectador y creo que logrará emocionarle.

«Nos hemos dado cuenta de que el motor siempre es creer y tener un compromiso con el proyecto»

BA. ¿Cómo ha afectado la crisis del covid-19 en la formación de los componentes de la orquesta? ¿Han realizado algún tipo de iniciativa durante el confinamiento?

VG. Hemos tenido que improvisar estrategias, poner en marcha acciones de ayuda y «reciclarnos» todos: alumnos, profesores, coordinadores. Muchos de nuestros chicos lo han pasado mal, por supuesto, como toda la sociedad. Pero el grupo ha demostrado ser muy fuerte y los valores que hemos querido inculcar a nuestros alumnos han funcionado: la orquesta siguió siendo el sitio de referencia para todos, el punto de encuentro, que fue virtual durante un tiempo, pero que mantuvo la cercanía y calor de la presencia. Hemos grabado vídeos que se difundieron a través de las redes, dado clases a través del teléfono, abierto un canal de Youtube para subir las clases y que estuviesen a disposición de los chicos… nos hemos dado cuenta de que el motor siempre es creer y tener un compromiso con el proyecto, lo demás es sólo adaptarse a las circunstancias.

De basura a música

BelAir. ¿Quién se encarga de fabricar estos instrumentos?

Fernando Solar. Se encarga la creatividad, las ganas de hacer algo diferente. Es verdad que para fusionar lutheria y reciclaje se necesita de inicio los conocimientos de un luthier para conseguir esos instrumentos llenos de reciclaje, pero qué mejor ayuda para conseguir esos instrumentos que la creatividad sin límites de un niño.

Decidimos montar un taller, donde los chicos y chicas de la orquesta pudieran aprender una lutheria diferente,  una lutheria llena de imaginación y colores donde cada instrumento viene lleno de oportunidades. La música es un poco elitista, si siempre dependemos de ese luthier seguiremos en ese círculo, que mejor que darles oportunidades a niños para que ellos mismos puedan ser los que aporten instrumentos a sus compañeros, que ellos sean los verdaderos luthier de la música del reciclaje.

«Cuando juntas música y reciclaje, afloran las oportunidades…para nuestro planeta en forma de reciclaje y para los chicos en forma de instrumentos y notas musicales»

BA. Aunáis el reciclaje y la música para ofrecer segundas oportunidades, cuéntanos un poco 

FS. Con el reciclaje damos una nueva forma a algo que ya pensábamos que ya había que deshacernos de ello. Además, con ello colaboramos a cuidar y preservar más el entorno en  el que vivimos.

La música no tiene fronteras, no entiende de clases sociales, es un idioma universal donde sin darte cuenta te inculca valores de compañerismo donde para hacer un buen concierto no valen las individualidades sino el grupo, donde cada músico  es igual de importante que el otro.

BA. El proceso de creación de estos instrumentos y conseguir que suenen tan bien debe ser una tarea complicada. ¿Qué significa este reto para ti?

FS. Siempre he dicho que de la necesidad surge la creatividad. En un instrumento no se busca únicamente la estética, estos instrumentos sorprenden por componerse de cosas cotidianas y cosas que normalmente son un simple medio para finalmente ser tirado después a la basura.

Sorprende ver instrumentos con tenedores, latas de refresco, cajas de galletas,  sumideros y un sinfín de cosas que podemos encontrar en la basura. Cualquier instrumento hecho con material reciclado suena, pero el mayor reto es hacerlo sonar bien, no podemos fallar a todo ese esfuerzo que han puesto los niños con los profesores en preparar un concierto para que después estos instrumentos  no estén a la altura de toda la música que pueden ofrecer los niños. Estos instrumentos reciclados mediante la música deben de ser verdaderas oportunidades. 

BA. Y ya para terminar. ¿Algún consejo para fabricar un instrumento casero sencillo

FS. Paciencia, imaginación y sobre todo… ¡mucha ilusión!