La Cueva de Altamira, el primer museo del mundo

Rocío Rodríguez

Con motivo del Día Internacional de los Museos, las principales pinacotecas del mundo abren sus puertas para que podamos visitarlos de forma virtual sin movernos del sofá. Aún no podemos viajar para verlos físicamente, pero la tecnología nos permite poder recorrer sus obras maestras a golpe de clic. Una buena oportunidad para todos los amantes del arte.

Por ejemplo, a través de la iniciativa #PradoContigo, el Museo del Prado permite a todos los que accedan a su página web poder visitar sus mejores obras de manera virtual. También puedes explorar su colección a través de este enlace.

En Italia, los Museos Vaticanos ofrecen una visita virtual para que podamos descubrir la Capilla Sixtina y sus obras más representativas. Y en Francia, el Louvre nos permite observar de cerca la pintura más famosa de Leonardo da Vinci, la Mona Lisa.

Pero en BelAir hemos querido ir más allá y mostrarte un recorrido por el primer museo del mundo, la considerada Capilla Sixtina del arte rupestre, la Cueva de Altamira. Descúbrela.

El primer museo… La Cueva de Altamira

Situada en Santillana del Mar (Cantabria), la Cueva de Altamira puede considerarse el primer museo del mundo. Muchos la han denominado la Capilla Sixtina del arte rupestre, ya que en su interior alberga pinturas y grabados pertenecientes a los periodos Magdaleniense, Solutrense, Gravetiense y Auriñaciense, lo que da a entender que la cueva se utilizó desde hace unos 35.600 hasta hace 13.000 años, aproximadamente, cuando la entrada principal de la cueva quedó sellada por un derrumbe. Destaca el realismo de las figuras representadas en su interior y sus tipos de pintura: polícromas, rojas, negras, ocres y grabados de animales, figuras antropomorfas y dibujos abstractos.

Descubierta por una niña de 8 años el 24 de septiembre de 1879, el mundo científico negó su reconocimiento al primer tesoro pictórico prehistórico conocido hasta el momento, ya que se dudó de su autenticidad. Pero hoy es considerada un verdadero tesoro del arte paleolítico. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.