Protección solar: cómo debemos praparar nuestra piel ante la exposición al sol

María de la Plaza

“Entre un 50 y 80% del daño por la exposición solar que un individuo recibe durante toda la vida se realiza durante la infancia y la adolescencia”

Con la llegada del buen tiempo, el cuidado de la piel no debe ser una opción. Año tras año, la Academia Española de Dermatología y Venereología insiste en que el 90% de los casos de cáncer de piel proceden de la excesiva exposición al sol que hacemos durante los meses de verano. Y multitud de estudios determinan que, a pesar de que el 98% de la población es consciente de el riesgo que tiene la exposición prolongada y sin las medidas adecuadas, el 94% solo utiliza protección solar cuando va a la playa, pero no en su día a día.

No en vano, todos los años durante el Día Europeo de la Prevención contra el Cáncer de Piel nos advierten de que esta es una de las enfermedades que más fácilmente pueden evitarse tomando unas precauciones básicas, ya que el principal factor de riesgo es la exposición a los rayos UV, o rayos del sol.

El no tener en cuenta la protección solar es un error más habitual de lo que pensamos. Patricia Castro, farmacéutica y formadora de producto en Laboratorios BABÉ, insiste: “No podemos olvidar que el sol nos va a acompañar a lo largo de nuestra vida y que sus daños son acumulativos”.

Aprende a cuidar tu piel en verano reduciendo el riesgo de enfermedades por exposición solar. El sol está presente 365 días y, aunque sabemos que tiene resultados beneficiosos y mejora nuestro estado de ánimo, también afecta a nuestra piel a diario.

¿Debemos tener en cuenta la protección solar también en invierno?

“Indudablemente, debemos protegernos del sol todo el año”, afirma Patricia Castro. “El sol está presente los 365 días y, aunque sabemos que tiene resultados beneficiosos y mejora nuestro estado de ánimo, también afecta a nuestra piel a diario. La radiación solar se desglosa en 50% luz visible, 5% radiación ultravioleta (UVB y UVA) y 45% infrarrojo», continúa.

Esta profesional farmacéutica añade que «dentro de la luz visible está la luz azul, que es la que predomina durante todo el día y se asocia a hiperpigmentación. Respecto a la radiación UV, encontramos la UVA, que es constante y es la responsable del fotoenvejecimiento a largo plazo, la hiperpigmentación y el cáncer de piel. Por otro lado, la radiación UVB es mucho más energética que la UVA y es la responsable de las tan temidas quemaduras solares. En este caso, la incidencia de los rayos UVB va a variar a lo largo del día, incluso del año, siendo más intensa en verano o, por ejemplo, si nos encontramos a mayor altura, como puede ser en una excursión en la montaña. Por tanto, la intensidad de la radiación depende de muchos factores asociados a nuestro estilo de vida, es decir, a nuestro exposoma».

Por todo ello, Patricia Castro nos aconseja que de cara a la protección solar no «solo debemos poner el foco en la radiación UVB, como veníamos haciendo hasta ahora, sino también en UVA y luz azul, ya que son las constantes y capaces de entrar incluso en nuestros hogares a través de las ventanas”.

¿Y, qué hay de la luz azul de las pantallas, estamos dañando la piel?

Como nos cuenta Patricia Castro, si bien los dispositivos, ya sean ordenadores o móviles, sí son una fuente de luz azul, “la luz azul procedente del sol es mucho más potente, hasta 1.000 veces más, que la que puede proceder de los dispositivos”.  

Es decir, “si salimos a la calle por un “breve” periodo de tiempo, como por ejemplo hora y media, podemos favorecer la hiperpigmentación, para notar efectos en la piel con la luz azul de los dispositivos necesitaríamos una exposición muy extensa, hablando de días y días durante más de 12 horas seguidas”.

Sin embargo, la exposición diaria que tenemos debido a las horas que pasamos frente al ordenador en el trabajo, sumadas a un constante uso de los móviles, son algo que deberíamos empezar a tener en cuenta para integrar la protección solar en nuestra rutina diaria. “Aunque el foco debe ponerse en la luz azul procedente del sol por ser la fuente principal, no podemos olvidarnos de la fuente secundaria que representan los dispositivos electrónicos si pasamos demasiado tiempo de forma rutinaria frente a ellos”, insiste la farmacéutica.

¿Deberíamos adaptar nuestra rutina de piel al verano?

Todo el invierno con una misma rutina de limpieza e hidratación, pero llega el verano y nuestra piel está más sensible que nunca. La piscina, la playa, el sol… factores que influyen en su salud y que, sin embargo, muchos pasamos por alto durante estas fechas. Aquí, la protección solar no debe ser una opción.

“Debemos tener en cuenta que para un buen cuidado de la piel tenemos que ser constantes y perseverantes con la protección solar. El hecho de que llegue el verano y se incremente la exposición solar se traduce en que debemos adaptarnos a nuestras nuevas condiciones”, alega Patricia Castro.

¿Cómo cuando dicen que la vitamina C es incompatible con el sol?

“Debemos conocer muy bien los productos que incluimos en nuestra rutina, pero esto último no es del todo cierto, ya que va a depender de su pH. Existen productos formulados con un pH ácido (alrededor de 3,5) para estabilizar este activo y es precisamente por esto por lo que no se recomienda si hay exposición solar, ya que va a ejercer cierto efecto exfoliante en nuestra piel, favoreciendo de esta forma la aparición de posibles reacciones”.

Por esta razón, lo primero que debemos tener en cuentan en nuestra rutina de piel de verano es la protección solar. “Para ello, elegiremos productos de alta o muy alta fotoprotección, reaplicando generosamente cada dos horas y sin olvidarnos de las zonas más delicadas, como pueden ser las orejas o el escote” recomienda Patricia.

En el ranking de los errores más frecuentes a la hora de tomar el sol

Todos hemos sido jóvenes y hemos cometido el error de creer que la crema solar es el enemigo numero uno del moreno, pero nada más lejos de la realidad. La crema para el sol es el gran aliado para nuestra protección solar en verano, ya que no solo nos protege, sino que también contribuye a que nos dure más el moreno.

Pero, sobre todo, la piel tiene memoria. “La piel es el órgano más extenso que tiene nuestro cuerpo y el único que una vez nacemos sigue en desarrollo. Por tanto, es muy importante empezar a cuidarla desde bien pequeñitos y seguir con su cuidado a lo largo de nuestra vida, ya que entre un 50 y 80% del daño por la exposición solar que un individuo recibe durante toda la vida se realiza durante la infancia y la adolescencia”.

De hecho, tal y como nos cuentan Patricia Castro, en referencia a la fotoprotección, “se estima que el 80% de los cánceres de piel se podrían evitar si existiese una adecuada protección solar desde la infancia. Por ello, los pediatras recuerdan que la sombra es una medida eficaz de protección y recomiendan el uso de ropa, sombreros y gafas de sol, además de aplicar correctamente las cremas solares a partir de los 6 meses de edad.

“En general, desaconsejan la exposición directa al sol en menores de 3 años. Por tanto, es muy importante adoptar las medidas necesarias de cuidado y protección solar de la piel desde bien pequeños y mantener los buenos hábitos a lo largo de nuestra vida”, concluye Patricia Castro.